En cuanto a mí, nunca he comprendido como dos seres que se aman y creen hallar en ese amor la felicidad suprema, no prefieren romper violentamente con todas las convenciones sociales y sufrir todo género de vergüenzas, antes que abandonar la vida, renunciando a una ventura más allá de la cual no imaginan que existan otras. En cuanto a los grados inferiores, los ligeros ataques de esa pasión, todo el mundo los tenemos a diario ante nuestra vista, y a poco joven que sea uno, la mayor parte del tiempo los tiene también en el corazón.
Por tanto, no es licito dudar de la realidad del amor ni de su importancia.
Alguna vez lei a Chopenjagüer que partiendo de una premisa innegable considerado al hombre como una especie de animal, largamente embrutecido, pero animal al fin y al cabo. para él (chopenjagüer), el deseo de autoconservación de la especie humana, se ramifica en cada uno de los componentes del género humano. Asi pues lo que llamamos amor, en cualquiera de sus intesidades, no viene a ser otra cosa, más que la innegable voluntad de subsistir, en el texto el señor Arturo cita a Spninoza que anota que todas la cosas quieren permancer en su ser, que la roca por siempre quiere ser roca, y el hombre por siempre quiere ser hombre.
La idea central es;
El amor, simplemente es instinto de conservación, un instinto de conservación tan fuerte, que logra engañar a nuestros sentidos por completo.
No estoy de acuerdo del todo con lo que dice el señor Arturo,alguna vez me parecio la mejor definición de amor, hoy en dia no lo sé. Igual y simplemente estoy muy sentimental. Ja!
lunes, 24 de noviembre de 2008
Sí las ganas de coger son un sentimiento... Que sentimental estoy ultimamente..
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Chopenjagüer,
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